diumenge, 7 de juny de 2009

CONTAMINACIÓN LUMÍNICA


Las calles no pueden estar igual de iluminadas de día que de noche". Esta sencilla premisa resume la filosofía del Reglamento de Eficiencia del Alumbrado Exterior. Con base en este nuevo reglamento, todas las farolas de nueva instalación deberán llevar la "etiqueta de eficiencia energética", la misma que desde hace unos años se exige a los electrodomésticos.
El objetivo del reglamento es fijar unos límites en la iluminación que se proyecta sobre las calles. Se trata de poner límites a la contaminación lumínica derivada de un exceso de potencia o de puntos de luz y acabar con los modelos nada eficientes de farolas tipo globo que emiten la luz hacia arriba. Se puede ahorrar de tres formas diferentes:
1.- Instalar lámparas eficientes de vapor de sodio o de halogenuro metálico
2.- Incidir en el mantenimiento
3.- Mejorar el rendimiento de las luminarias evitando modelos que proyecten la luz al cielo.

El uso de las farolas tipo globo está ampliamente extendido en Valencia, una ciudad donde hay un punto de luz por cada ocho habitantes. Los modelos esféricos más ostentosos se encuentran, probablemente, en el paseo de la Alameda. En el puente del Ángel Custodio puede verse la farola-globo más cara de la ciudad. Es poco probable que el ayuntamiento cambie estas costosas luminarias ornamentales. Falta por ver si las que se instalen con cargo al plan Zapatero cumplen la normativa.
Según el Reglamento de Eficiencia del Alumbrado en las vías principales las luminarias sólo podrán emitir 30 luxes, 20 en las vías peatonales y 15 en parques y jardines. Limites sobrepasados en muchas las ciudades según admitieron ayer algunos técnicos.


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